"No puede ser posible"
Es lo que pensaba mientras caminaba por la ciudad desierta de toda alma, a las 6 de la mañana de un día de diciembre.
"No puede estar pasando"
Había leído historias trágicas de personas a las que le había pasado lo mismo, pero jamás hubiera imaginado que ella acabara siendo como esas personas.
Había tenido problemas anteriores, anorexia, bulimia...
Había sentido el hambre como nunca antes, pero esto le ayudaría en su camino, en los momentos duros,
Aunque sería una absurda manía un tanto difícil de separar de sus pensamientos y a la que acudir cuando se sintiera mal, como había echo los últimos 3 años.
Había perdido personas importantes para ella, sentía rabia, dolor, y todo el llanto que no había sacado en ese momento en que quería gritar con todas sus fuerzas pero aún así, calló.
Se había acostumbrado al dolor físico como método para saber que seguía viva, correr hasta acabar llorando del dolor, vomitar hasta que saliera sangre de su estómago, llorar hasta quedarse dormida.
Incluso había intentado suicidarse antes, en varias ocasiones pero siempre había acabado por acobardarse en el último momento y dejar tan solo unas cicatrices de color blanca sobre sus muñecas.
A pesar de eso, lo peor aún estaba por venir.
Mientras caminaba por aquella oscura calle donde la lluvia caía sobre su cabello empapandola mezcandose con unas silenciosas lagrimas.
Pero sólo le quedaba ser fuerte y seguir adelante, aunque ni siquiera tuviera ganas.