Todos hemos dicho en algún momento que desearíamos morir ¿verdad?
Incluso algunos lo hemos intentado, digo hemos por que me incluyo en ese grupo de personas.
Cuando tienes una cuchilla entre las manos tienes el valor suficiente para apretar, hacer fuerza y pretender quitarte la vida aun sabiendo que puedes fallar.
Pero cuando tienes un arma frente a ti, a pocos centimetros de tu cara sabiendo que si, seguro, vas a morir es cuando empiezas a temblar de miedo llorando y suplicando para tus adentros que te libere.
Cuando estás tan cerca de morir tan a pocos segundos, pocos empujones o pocas manos...
Es cuando empiezas a temer por tu vida cada día a casa hora pensando ¿Será hoy cuando voy a morir?
Intentando aprobechar cada segundo para decir "te quiero" a esas personas que jamás le dijiste, temiendo cada segundo de tu vida que la muerte venga por ti.
Si no fueran por esas manos estarías muerta...
Si no fueras por esas vidas que ayudaron a la tuya a empujar contra la muerte... sabiendo que gracias a esas manos hoy en día estás viva.
¿Que harías?
¿No desearías cada día seguir y vivir igual de feliz haciendo tu vida lo más emocionante pero a tu gusto posible?
Vivir cada día de tu vida sabiendo que debes tu vida a unas manos que también te deben la suya...
Protegerse mutuamente incluso en los peores momentos cuando sabes que posiblemente es el final aun sin conocer realmente a esa persona.
Creer que ya no quedaría ni un poco de humanidad en las personas pero equivocarte así como con otras cosas, entre otras el echo de querer acabar con tu vida...
Ahora sabes lo que es temer realmente a morir y ahora sabes lo que es querer vivir cada día como si fuera el último.
Sin desaprobecharlo.
Pensar que la vida te dió este susto para que aprendieras aprobecharla y a vivir plenamente como a ti te haga feliz.
Ser feliz y vivir.








